Una alimentación "moderna"
En los tiempos que corren, la alimentación que habitualmente y de forma generalizada, hace uso la sociedad de consumo en que vivimos los países accidentales, viene dada por los alimentos transgénicos, llenos de aditivos y sustancias extrañas que los intereses de los que los imponen en mercados y tiendas obligan a llenar cestas de compra de todo aquello que parece muy natural a la vista pero con lo que el organismo no está de acuerdo.
ADITIVOS: Así engañan a nuestro paladar
Según un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de 1995, los aditivos en general son prescindibles. Hay expertos que aseguran que por su contenido en glucosa, algunos pueden producir enfermedades (diabetes), alergias, hiperactividad y conductas extrañas, sobre todo en los niños, principales consumidores de aditivos a través de golosinas.
Colorantes
Pueden ser naturales o artificiales, pero los primeros no son mejores que los segundos. Su función es colorear el alimento para hacerlo más atractivo. El informe de la OCU dice que "si se aplicara la legislación, estos aditivos no podrían aprobarse, pues no existe una necesidad que justifique su utilización.
Conservantes
Se añaden a los alimentos para protegerlos de la fermentación, putrefacción o el enmohecimiento. El uso de nitritos y nitratos está justificado en carnes, en dosis mínimas. Los sulfitos, que se usan en bebidas alcohólicas, no son aconsejables para los asmáticos.
Antioxidantes
Evitan que los alimentos se oxiden y se pongan rancios. Los hay naturales (vitaminas C y E), que no dan problemas, y sintéticos. Estos últimos no son recomendables en bebés.
Emulsionantes, espesantes y estabilizantes
Sirven para conservar la consistencia del producto, pero en el caso de los light suelen sustituir a ingredientes con más calorías (grasa, féculas y azucares). También se usan para disminuir la ausencia de ingredientes básicos, como el aceite en la mayonesa, o para introducir partículas acuosas y simular más contenido cárnico (caso de algunas marcas de jamón york).
Edulcorantes artificiales
Dan más dulzor que cualquier azúcar natural, al que sustituyen o refuerzan. El más famoso es la sacarina, pero también están los ciclomatos y el sorbitol. Pueden causar problemas, especialmente a los niños, pero están recomendados para diabéticos.
Potenciadores de sabor
Se diferencia de las especias en que éstas se añaden a la comida para darle gusto, mientras que aquello potencian o modifican el original. Los más conocidos son los glutamatos, que están presentes de forma natural en la carne, el marisco y los champiñones, a los que dan un sabor típico.
Carnes y huevos: Agua a precio de solomillo
Cada español consume anualmente un promedio de 61 kilos de carne de todo tipo. De vacuno ingiere una media de diez kilos; de cerdo 8,5 y de pollo más de 15. El resto hasta esos 61kilos (es decir, los 127,5kilos anuales restantes) los come de productos transformados, el 90% de los cuales lo son también de carne de cerdo. Según unos análisis de la OCU realizados en 1998, en ésta apenas se han encontrado sustancias nocivas al estrés y al infarto, por lo que se utilizan ciertos tranquilizantes para su cría. También suelen detectarse antibióticos.
¿Por qué los filetes tiene agua?
El "agua" que suelta la carne en la sartén suelen ser restos de productos ilegales para el engorde artificial del ganado, que están prohibidos en la Unión Europea. También pueden indicar la presencia de otros que sí son legales, como medicamentos que se hayan administrado en sobredosis.
¿Por qué el pollo no tiene sabor?
Los piensos artificiales y el estrés que el animal sufre en la granja inciden en su sabor. La carne de las aves de corral es más dura y oscura que la de granja. Pero si ésta puede contener productos químicos, la del ave del corral está expuesta a la contaminación medioambiental.
¿Cómo se engorda al ganado?
Los agentes antitiroidianos pueden producir lesiones en el feto si los ingiere una mujer embarazada. El Peptid YY no está aprobado por la Unión Europea y los Resorcylic Acid Lactones no tienen efectos perjudiciales para la salud, pero sí para el bolsillo. El fraude es económico.
¿Miedo al clembuterol?
Es legal como medicamento, pero se utiliza igualmente para el engorde del ganado. Se acumula en el hígado del animal y en el consumidor produce arritmias, taquicardias, náuseas, cefaleas y alteraciones nerviosas.
¿Cómo llega al mercado?
La mayoría de la carne comercializada en España suele ser "anónima", aunque cada vez son más las denominaciones de origen, como el programa CLARA, en que se facilita información más precisa. El Ministerio de Sanidad y Consumo reconoce que falta aún mucha información que dar al consumidor. En estos productos "anónimos" es donde más casos de fraude se dan, por la elevada probabilidad de que los transgresores de la ley queden impunes.
¿Cómo nos engañan?
Las principales sustancias que pueden encontrarse y que están prohibidos por la Unión Europea son: estilbenos, sus derivados, sales y ésteres. El más importante es el Dietil-Etil.Destrol (DES), que sirve para el engorde de las reses. Puede producir cáncer de útero y enfermedades hormonales.
¿Comemos metales?
En la carne puede haber metales que desaparecen con la cocción o fritura. La única precaución es no reutilizar restos de un guiso, pues algunos metales pasan al agua en ebullición.
¿Carne con antibióticos?
Las medicinas más frecuentes son el Estradiol 17 Beta, la testosterona, la progesterona, la trembolona, los antibióticos y los antinfecciosos. Tiene efectos sobre el sistema nervioso. Su administración sin control veterinario está prohibido.
Pescados: No todo es merluza
España es una de las naciones con tasas más altas de consumo de pescado a nivel mundial: 85 gramos por persona y día. Una dieta equilibrada debe incluir proporciones similares de carne y de pescado. El llamado blanco es un pescado ligero y rico en proteínas. El azul ha tenido tradicionalmente peor fama, pero los últimos estudios han lavado su imagen. Ahora los especialistas le reconocen algunos méritos: su contenido en ácidos grasos esenciales resultan beneficiosos para el ser humano.
¿Natural o precocinado?
A la mayoría de los niños les gusta más las barritas precocinadas que el elaborado en casa, pero no son de la misma calidad que el fresco. Y, además, por lo general, son más caras. Los platos preparados son cómodos, pero su aporte nutritivo deja que desear.
¿Congelado o fresco?
El Ministerio de Sanidad y Consumo recomienda comprar pescado fresco para ingerirlo de inmediato. Es un error escoger el fresco para congelarlo, en ese caso es preferible comprarlo congelado.
¿Cuál es más seguro?
En principio, es más seguro el pescado congelado precisamente por el proceso industrial al que es sistemáticamente sometido, en el que cualquier forma de vida parasitaria muere. Para combatir los parásitos del pescado fresco, lo mejor es cocinarlo correctamente: El Ministerio de Sanidad y Consumo ha detectado que los niveles de contaminación y salubridad de los diferentes bancos de pesca vivían según la época del año, y esto influye decisivamente en la calidad higiénico-sanitaria del alimento al llegar al consumo humano.
¿Está menos contaminado que la carne?
En el pescado, lo más frecuente es encontrar parásitos de aspecto repugnante, que a veces se confunden con los propios nervios o venillas del cuerpo del animal, pero resultan inofensivos si está cocinado correctamente. También pueden aparecer restos de metales pesados, altamente nocivos para la salud. Por ejemplo arsénico (As) en el atún y otros depredadores marinos, y el mercurio (Hg) en el lucio (de agua dulce) o el atún (de mar).
¿Cómo nos engañan?
No todo el fresco es merluza. Por lo general, los pescaderos hablan de merluza cuando se refieren a cualquier variedad de este animal. El fraude no es tanto alimentario como económico. El engaño puede darse en la venta de filetes de mero o rape como si fuesen de gallo, que es más caro.
¿Porqué nos pone malos?
La anisakiosis es una enfermedad alérgica que se contrae al ingerir con el pescado, crudo o mal cocinado, una larva llamada anisakis simples. En los países donde se toma pescado cocido o frito la anisakiosis no existe prácticamente. Pero no hay que olvidar que los españoles tienen una gran tradición de comer boquerones en vinagre, donde el anisakis puede vivir hasta 51días si la pieza no ha sido congelada. En la actualidad, en España hay cien mil personas potencialmente sensibilizadas a este parásito y susceptibles de contraer la anisakiosis.
FRUTAS Y VERDURAS: Te quiero verde
Gracias a nuestra tradicional dieta mediterránea, el español medio consumió el año pasado 77kg de fruta fresca, una cifra alta si la comparamos con el bajo consumo europeo de frutas y verduras. Son productos que no deben faltar en una alimentación que se precie, pero aún así estos son los peligros que también abundan en este mercado.
¿Cómo llegan al mercado?
Frutas y hortalizas deben pasar por análisis exhaustivos para llegar a la cadena alimentaria con la seguridad de que no contienen pesticidas. Pero muchas son vendidas en mercadillos ambulantes sin haberse sometido a dichos controles.
¿Porqué pasa rápidamente de "madura" a "pocha"?
Este cambio de la fruta suele obedecer al paso brusco de las condiciones de temperatura y humedad de los lugares donde se cultiva y transporta, y al tiempo que tarda en llegar hasta el hogar.
¿Cómo nos engañan?
En ocasiones las frutas y verduras se venden sin etiquetas y sin especificar su procedencia. Este peligro se acentúa con la moda de "lo natural", que ha provocado que se venda por biológico o ecológico lo que no es.
¿Porqué muchas tienen poco sabor?
En esto influye el uso de los aditivos y productos fitosanitarios utilizados en su cultivo. A esta causa también obedece el que una pieza de fruta aparentemente apetitosa sepa a madera. Un Comité Mixto Mundial ha empezado a trabajar en este sentido.
¿Algunas están contaminadas?
La Conciencia fitosanitaria del agricultor tiene mucho que ver. Se ha dado casos en los que un trabajador limpia el corral y usa la misma pala para transportar los frutos de su huerta. Ante la amenaza de plaga, es frecuente que "automedique" los campos, por lo que sus frutos, aún fumigados con productos permitidos, sobrepasan la dosis legal. Igualmente, metales como el cadmio (Cd) se encuentran en abonos para toda clase de vegetales. Sus restos tienden a acumularse en el hígado y riñones. Su ingestión crónica puede provocar hipertensión, lesiones óseas y pulmonares.